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Las fístulas recto-vesicales, vesico uretrales o vesico-vaginales tienen diversas etiologías, en la mayoría de los casos resultan tras traumatismos, infecciones o neoplasias. Las fístulas puede ser también iatrogénicas tras radioterapia pélvica o cirugía uro-ginecológica.
En la literatura no hay consenso acerca del tratamiento de estas fístulas. Están descritos varios posibles tratamientos: derivación urinaria; reparación primaria o diferida con o sin interposición de otros tejidos, así como varios abordajes quirúrgicos.
En nuestro servicio hemos utilizado diversas técnicas como la reparación primaria, la interposición de colgajo de Martius (fístulas vesico-vaginales), abordaje transrectal transesfinteriano posterior de York Mason (fístula recto-uretral compleja), abordaje abdominal con interposición de epiplon y abordaje perineal con colgajo de músculo gracilis o recto interno.
El colgajo de músculo gracilis es una opción para reparar fístulas complejas, en un colgajo de longitud adecuada, pude ser rotado fácilmente hacia el periné y tiene una buena vascularización. Se inserta en la mitad inferior del cuerpo del pubis, cerca de la sínfisis y en la porción adyacente del isquion, de ahí, se dirige a la porción infracondílea medial de la tibia. Su longitud varia entres 20-24 cm aproximadamente. La vascularización procede de la rama aductora de la femoral profunda o circunfleja medial, constando el pedículo de dos venas y una arteria, que penetra en el gracilis por su cara lateral (profunda) a unos 6-8 cm de su origen, importante a tener en cuenta al disecar el músculo para crear el colgajo.
Presentamos la cirugía de reparación de fístula recto vesical compleja tras prostatectomía radical, con abordaje perineal e interposición de colgajo de músculo gracilis, exponiendo los pasos más importantes de este procedimiento.
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