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   La Próstata
   
 

¿Tiene más de 50 años? ¿Nota que debe ir al lavabo con demasiada frecuencia, especialmente por la noche? ¿Ha perdido mucho peso sin razón aparente? ¿Siente dolor al orinar? Si la respuesta a algunas de estas preguntas es afirmativa, lea este folleto y sepa qué debe hacer si sufre alguna de estas molestias.


¿Qué es la próstata?

La próstata es una pequeña glándula, del tamaño y forma de una nuez. Está situada debajo de la vejiga y rodea la parte superior de la uretra, que es el conducto que transporta la orina y el semen hacia el exterior a través del pene. La glándula prostática produce un fluido claro y espeso que se mezcla con el esperma para formar el semen.


Problemas que afectan a la próstata

Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP)

Conforme el hombre envejece, su próstata va aumentando de tamaño y a partir de los 40-50 años su crecimiento puede dar lugar a una hiperplasia. Debido a este crecimiento, la próstata puede comprimir la uretra, dificultando el paso de la orina y provocando alteraciones durante la micción. Se trata de un problema tan frecuente que incluso se dice que “todos los hombres sufrirán un crecimiento de la próstata si viven lo suficiente”. A partir de los 80 años, más del 90% de los varones sufre este problema.

Un síntoma habitual de la HBP es la necesidad de levantarse a orinar con mucha frecuencia durante la noche. A esto se añaden otras molestias como la dificultad al comenzar a orinar y el rezumamiento o goteo una vez se ha terminado. El volumen y la fuerza del chorro de la orina pueden también disminuir.

Prostatitis agua y crónica

La prostatitis crónica consiste en una inflamación –bastante frecuente- de la glándula prostática. Se estima que en torno a un 35% de los varones tendrá este trastorno en algún momento de su vida.

La prostatitis crónica puede llegar a dificultar enormemente la expulsión de la orina, convirtiendo este proceso en algo muy doloroso. También puede provocar una tendencia a orinar más de lo normal, fiebre alta y dolor en la zona inferior de la espalda o en las ingles. Un problema que además repercute en la vida sexual del afectado, ya que disminuye su deseo sexual o dificulta la erección.

La prostatitis aguda es mucho menos frecuente. En ambos casos, se trata de patologías que pueden confundirse con otro tipo de infecciones del tracto urinario.

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el tumor que afecta a las células de la glándula prostática.

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo humano está formado por millones de pequeñas células, menores en tamaño incluso que un alfiler. Todas las células –excepto las del cerebro- tienen un ciclo de vida; cada vez que una de ellas se divide surgen nuevas células, que son necesarias para sustituir a las de mayor edad que terminan por desaparecer.

En las células sanas, el crecimiento y la división celular son procesos regulados y controlados. Sin embargo, en ocasiones, se pierde ese control y las células siguen dividiéndose. Este proceso puede causar la aparición de un bulto, al que se denomina tumor.

Tumores benignos y malignos

Los tumores pueden ser benignos o malignos. Las células de un tumor benigno no se extienden a otras zonas del organismo, pero según va creciendo el tumor, puede causar problemas y alterar otros tejidos y órganos próximos.

Los tumores malignos reciben el nombre de cáncer.

Un tumor primario indica el lugar en el que el cáncer comienza a desarrollarse; pero las células cancerígenas pueden migrar y desplazarse a otros tejidos. Las células van ocupando cada vez más espacio y terminan por afectar a zonas sanas del organismo, causando daños importantes.

El tumor de próstata puede llegar a bloquear el flujo de orina y, si el problema no se trata correctamente, se puede extender a otras partes del cuerpo. En muchos casos, el cáncer de próstata crece lentamente y no causa problemas hasta que se extiende a otras partes del cuerpo además de la glándula prostática. Sin embargo, en algunos pacientes el cáncer se desarrolla con mucha rapidez, por lo que es fundamental diagnosticar los tumores prostáticos lo antes posible, en fases precoces. Cuando aún es posible analizar su agresividad y tratarlo antes de que la enfermedad avance.

En los países desarrollados, el cáncer de próstata es el primer o segundo tipo de tumor más frecuente en el varón; y el tercero de mayor incidencia a nivel mundial. Mientras que la mayoría de las enfermedades se asocian a la aparición de una serie de síntomas, el cáncer de próstata no siempre se manifiesta y normalmente lo hace cuando ya está muy avanzado.

¿A quién afecta?

Principales factores de riesgo:

  • Edad: a mayor edad, más riesgo de desarrollar este tumor. Todos los varones a partir de los 50 años aumentan el riesgo de sufrir un cáncer de próstata.

  • Antecedentes familiares: el riesgo es mayor si se tienen parientes cercanos que lo hayan sufrido.

  • Raza: se trata de un tumor más frecuente en varones afro-americanos que en los caucásicos o asiáticos;

  • Dieta: una alimentación rica en grasas animales y baja en frutas, verduras y pescado contribuye a aumentar el riesgo de tener problemas de próstata.

Además existen otros signos de alarma que pueden alertar sobre la presencia de un problema prostático. Intente no preocuparse si experimenta alguno de ellos, pero consulte a su urólogo. Algunos de estos síntomas pueden ser:

  • dificultad o dolor al orinar;

  • visitas frecuentes al lavabo, especialmente de noche;

  • necesidad urgente de orinar;

  • presencia de sangre en la orina o en el semen;

  • problemas de Disfunción Eréctil

Los expertos recomiendan que los varones a partir de los 50 años deberían realizarse chequeos periódicamente.

¿Y si voy al médico?

Su urólogo estudiará sus síntomas y le realizará un análisis de sangre para determinar los niveles que tiene de una determinada proteína, llamada PSA (antígeno prostático
específico). Unas cifras elevadas de PSA son el primer signo de aviso. Un PSA elevado puede estar provocado por múltiples causas, por lo que este único test no servirá como prueba exclusiva para el diagnóstico de un cáncer. El urólogo llevará a cabo un examen completo para comprobar el tamaño de su próstata. Si los niveles de PSA son altos y además la glándula prostática tiene un tamaño irregular, se realizarán otras pruebas para lograr un diagnóstico lo más preciso posible.

Otra de las pruebas es el tacto rectal. El urólogo palpará si existe alguna anomalía, dureza o bultos en la zona. Se trata de una prueba muy sencilla que dura solo unos minutos.

Si el paciente presenta niveles elevados de PSA y el urólogo detecta alguna anomalía a través del tacto rectal se llevarán a cabo nuevas pruebas (de ultrasonido, biopsias, etc).

Las imágenes por ultrasonido, también denominadas exploración por ultrasonido o ecografía, consiste en exponer parte del cuerpo a ondas acústicas de alta frecuencia para producir imágenes del interior del organismo. Debido a que las imágenes por ultrasonido se capturan en tiempo real, pueden mostrar la estructura y el movimiento de los órganos internos del cuerpo y la sangre que fluye por los vasos sanguíneos. Las imágenes por ultrasonido ayudan al especialista a determinar el tamaño de la próstata y a detectar cualquier crecimiento anormal.

A través de las biopsias se obtienen pequeñas muestras de la próstata para determinar con precisión si el crecimiento de esta glándula es benigno o existen células malignas. Consiste en introducir una sonda por el recto (a través del ecógrafo) para detectar posibles anomalías. Si se detecta un tumor, el médico podrá evaluar su grado de afectación y agresividad.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

Cuando su urólogo esté seguro del diagnóstico, decidirá cuál es el tratamiento más adecuado.

HBP

Tratamientos farmacológicos:

  • Vigilancia activa. Se trata de un cuidadoso control de la glándula prostática. Más de un 40% de los varones con síntomas de leves a moderados experimenta mejoras a través de este método. Los pacientes pueden además modificar algunos hábitos de vida, como los relacionados con la dieta y la actividad física, con el fin de retrasar la
    progresión de la enfermedad.

  • Los alfa-bloqueantes actúan relajando los músculos del cuello de la vejiga y de la próstata. Al reducir la presión ejercida sobre la uretra, mejora la obstrucción e incrementa el flujo de orina.

  • Los inhibidores de la 5-alfa-reductasa actúan bloqueando la conversión de la testosterona en otra sustancia, la dihidrotestosterona (DHT), que desempeña un papel fundamental en el crecimiento de la próstata.

  • La terapia combinada con un alfa-bloqueante o un inhibidor de la 5-alfa-reductasa ha demostrado ser más efectiva, que cada uno de estos tratamientos por separado, frente a la HBP. Reduce el riesgo de que el paciente tenga otras complicaciones, como la retención urinaria, e incluso la necesidad de ser intervenido quirúrgicamente.

  • Otras medidas van dirigidas a aliviar los síntomas de la HBP como son la administración de agentes anticolinérgicos para controlar la urgencia y frecuencia de la necesidad de orinar. En los pacientes con nicturia (necesidad de orinar durante la noche), es habitual el tratamiento con los análogos de la vasopresina, que unido a una reducción de la ingesta de líquidos durante la tarde, resulta bastante eficaz en estos casos. Estos fármacos reducen la cantidad de orina producida por los riñones durante 6-8 horas.

Tratamientos quirúrgicos:

  • Incisión transuretral de la próstata (TUIP, por sus siglas en inglés). Esta intervención ensancha la uretra a través de unos pequeños cortes en la glándula prostática y en el cuello de la vejiga. Hay datos que sugieren que la TUIP reduce el riesgo de eyaculación retrógrada, una complicación común asociada a la extirpación de la próstata.

  • Resección transuretral de la próstata (TURP, por sus siglas en inglés). Se utiliza en el 90% de las intervenciones quirúrgicas de HBP. Consiste en introducir un instrumento denominado resectoscopio a través de la apertura uretral del pene, guiándolo hasta la parte más estrechada de la uretra, y alcanzando el interior de la glándula prostática.

  • Posteriormente, a través del resectoscopio se corta el tejido prostático que rodea a la uretra y se cauterizan los vasos sanguíneos adyacentes para evitar hemorragias.

  • Prostatectomía abierta. Esta técnica quirúrgica, que precisa de una incisión en la piel, suele ser necesaria si la glándula ha aumentado mucho de tamaño o si el paciente presenta riesgo de sufrir otras complicaciones.

Existen además otros tratamientos mínimamente invasivos, como por ejemplo:

  • Prostatectomía por láser: el láser se introduce a través de la uretra y la energía producida evapora el exceso de tejido prostático.

  • Termoterapia transuretral con microondas (TUMT, por sus siglas en inglés): esta técnica consiste en la introducción de microondas por la apertura uretral del pene, con la ayuda de un catéter, para llegar hasta la glándula prostática. El calor producido por la energía del microondas produce la muerte celular del exceso de tejido prostático.

  • Ablación transuretral con aguja (TUNA, por sus siglas en inglés): se trata de un tratamiento mínimamente invasivo a través del cual el cirujano utiliza una cámara para observar la próstata e introduce agujas hacia el área. A través de ondas sonoras de alta frecuencia (ultrasonido) calientan las agujas y la reducción del tejido prostático.

Su médico le informará de las opciones terapéuticas más adecuadas, dependiendo de su edad, de tamaño de su glándula prostática y de los síntomas que presente.

Prostatitis aguda y crónica

La prostatitis provocada por una infección suele ser tratada con antibióticos. Cuando la inflamación no responde a una infección resulta complicado saber la causa que la produce y tratarla.

Cáncer de próstata

En la actualidad, existen diferentes opciones para abordar cada una de las etapas del cáncer de próstata. Antes de seleccionar el tratamiento más adecuado para cada caso, el urólogo evaluará dónde está localizado (si sólo está en la glándula prostática) o si se ha extendido a otras zonas del cuerpo, creando nuevos tumores (metástasis). Las opciones de tratamiento, en función del estadio en el que se encuentre el tumor, incluyen cirugía, terapia de radiación, terapia hormonal, crioterapia (aplicación de frío extremo para destruir el tejido anormal o enfermo), combinaciones de estas terapias y vigilancia activa.

Texto: Dr. E Cordeiro. Urólogo.
 
Última actualización: mayo 2011.
 
 
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