Es de todos conocido que el descubrimiento del antígeno prostático específico (PSA) revolucionó la especialidad de Urología y de Medicina Primaria, ya que permitió diagnosticar más cánceres prostáticos, y, sobre todo, en estadios más precoces, permitió predecir mejor su comportamiento futuro y estratificar a estos pacientes con el objetivo de utilizar el tratamiento más eficaz posible.
También las nuevas evidencias han clarificado la utilización del PSA en el cribado o el diagnóstico precoz del cáncer de próstata, así como en su seguimiento después de utilizar distintos tratamientos con una finalidad curativa del mismo. Del mismo modo, el valor del PSA como marcador eficiente de screening está aumentando en los últimos años, así como su utilidad en el paciente con HBP y con cáncer de próstata.
De hecho, publicaciones recientes han recalcado que el nivel de PSA en screening disminuye el sobrediagnóstico, indicando que la estratificación basada en PSA podría conducir a un uso más eficiente de la prueba de PSA en la detección temprana del cáncer de próstata.
Destacar que la “European Association of Urology” (EAU) ha resaltado el papel del PSA como marcador efectivo en la reducción de la mortalidad por este tumor, lo que va a hacer que el papel del PSA en el screening sea revalorizado e incorporado a nivel clínico en todo el continente europeo.
Es por ello que hoy en día no podemos considerar el PSA como un antígeno solamente importante a la hora de valorar el riesgo de padecer cáncer de próstata, o de valorar su evolución después de un tratamiento con intención curativa o paliativa, sino también en el seno del crecimiento benigno prostático y como molécula de screening relevante.
Autor(es): VVAA