Póster P-491 — Utilidad del TC oportunista como herramienta para evaluación y seguimiento de densidad mineral ósea en pacientes tratados con ADT y ARTA en CPHSM.
Resumen
INTRODUCCIÓN
La ADT en pacientes con CaP se asocia a pérdida de densidad mineral ósea (DMO) y mayor riesgo de fracturas, que aumenta con la adición de ARTA. Las guías europeas recomiendan evaluar la DMO mediante densitometría (DXA) antes de iniciar ADT. En la práctica clínica esta puede omitirse por costo-eficiencia, optándose por tratamiento osteoprotector empírico en pacientes de alto riesgo.
La baja DMO se asocia a peor calidad de vida y menor supervivencia global, independientemente de las fracturas óseas. El estándar diagnóstico es la DXA. La medición de UH en TC se describió hace décadas como método oportunista alternativo. El protocolo de Schreiber et al. determina la media de UH en L1-L4 en TC, mostrando una buena correlación con DXA. Valores >150 UH sugieren bajo riesgo y <100 UH alta probabilidad de osteoporosis.
OBJETIVOS
Analizar las características de pacientes con CPHSm tratados con ADT + ARTA.
Evaluar cambios en DMO mediante TC oportunista.
Determinar la utilidad del TC oportunista para identificar pacientes candidatos a tratamiento osteoprotector.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se incluyeron 80 pacientes con CPHSm tratados con ADT + ARTA entre 2018-2025. La DMO se estimó midiendo las UH en L1 en TC oportunista. Análisis estadístico SPSS v25.
RESULTADOS
Se valoraron 80 pacientes con CPHSm tratados con ADT+ARTA entre 2018–2025 (70% leuprorelina, 30% triptorelina, 45 Apalutamida, 35 Enzalutamida). Mediana de edad de 70 ± 6,1 años. 30% metástasis sincrónicas. 51,2% metástasis óseas. El 96,2% cumplían criterios CHAARTED de bajo volumen. Entre los FR, un 29,1% tenían diabetes, 51,4% tabaquismo, 46,8% consumo de alcohol y 2,6% ERC. Mediana de IMC 28,0 kg/m².
En la TC basal, el 21,2% presentó UH <100, 40% entre 101–150 y 38,8% >150. En análisis multivariante, la edad se asoció de forma independiente con UH <100 (OR 1,15; IC95% 1,02–1,29; p=0,022).
Los pacientes con leuprorelina mostraron mayor pérdida de UH que triptorelina (−32,3 vs −18,3 UH), sin alcanzar significación estadística (p=0,33).
Entre los pacientes con TC basal y tras inicio del tratamiento (n=44; mediana seguimiento 16,5 ± 7,6 meses), el 93,2% presentó pérdida de UH, siendo mayor con Enzalutamida (−35,5 vs −13,0 UH; p=0,022), sin diferencias basales en edad ni factores de riesgo.
La suplementación calcio/vitamina D no modificó de forma significativa la pérdida de UH (−21,0 vs −32,0 UH; p=0,378). Ningún FR se asoció significativamente a mayor descenso (mayor pérdida en pacientes con corticoterapia concomitante (−50,0 vs −21,0 UH; p=0,130)).
El 81,8% de los pacientes presentó una pérdida de UH >5% (estableciendo 5% como punto de corte de pérdida de DMO de riesgo elevado) respecto al valor basal. Los tres pacientes con fracturas presentaron pérdida >5% de UH.
CONCLUSIONES
Nuestro estudio evidenció cambios en la DMO basal y tras inicio del tratamiento con ADT + ARTA utilizando TC oportunista. Pese a sus limitaciones y escasa evidencia disponible, esta técnica podría constituir una herramienta accesible en nuestro entorno. Aunque la baja incidencia de fracturas impide extraer conclusiones firmes sobre su relación con eventos óseos, sí permite identificar pacientes en riesgo que podrían beneficiarse de tratamiento antirresortivo cuando la DXA no esté disponible.