Póster P-388 — Microhematuria: ¿estudiamos demasiado? Análisis de rendimiento diagnóstico y eficiencia económica
Resumen
Introducción: La microhematuria afecta al 0,18–34% de la población general y presenta un bajo valor predictivo positivo para tumores uroteliales (2–5% para tumores uroteliales inferiores y 0,17% para superiores). Sin embargo, la ausencia de criterios uniformes en las guías europeas favorece una práctica clínica heterogénea, con potencial sobreutilización de recursos diagnósticos.
Objetivo: Analizar el rendimiento diagnóstico e impacto económico en nuestro hospital del estudio de pacientes con microhematuria.
Métodos: Estudio descriptivo retrospectivo que incluyó 101 pacientes consecutivos con microhematuria asintomática (septiembre 2023-septiembre 2025). Se analizó el rendimiento de cistoscopia, citología urinaria, ecografía y TC, así como el coste económico asociado. Análisis estadístico mediante SPSS.
Resultados: Se incluyeron en el análisis 101 pacientes (49 hombres, 52 mujeres; rango de edad 40-87 años). Se realizó cistoscopia en todos ellos excepto en uno por rechazo del mismo; citología en 88; ecografía en 50 y TC en 60. De todos ellos, únicamente 4 pacientes fueron diagnosticados de tumor urotelial, todos a nivel vesical y todos mediante cistoscopia. Tanto la citología como el TC y la ecografía fueron negativas en todos ellos. De los 4 pacientes diagnosticados, la mitad fueron hombres y la otra mitad mujeres. Los pacientes con tumor presentaron mayor edad (mediana 76 vs. 62 años, p=0,05). Según la anatomía patológica, dos de ellos fueron pT1 de bajo grado, un pTa de alto grado y otro de bajo grado. Se observó un recuento significativamente superior en la cifra de hematíes por campo entre los pacientes diagnosticados de tumor y los que no (p<0,001): el 75% de los tumores mostraban >30 hematíes/campo, mientras que el 49,5% de los pacientes sin patología presentaban microhematuria no visible.
Respecto al consumo de recursos, se contabilizó el número de visitas al especialista generadas y las pruebas complementarias solicitadas, y se tradujo a gasto económico. El gasto total fue de 43.540,65 euros, lo que supone un coste por cáncer detectado de 10.885,16 euros.
Conclusión: Aunque limitados por el número de pacientes incluidos, nuestros resultados evidencian un rendimiento diagnóstico bajo (4%) y un elevado coste económico. La cistoscopia demostró ser la única técnica diagnóstica efectiva, mientras que citología e imagen no aportaron valor añadido. La edad avanzada y el grado de hematuria se asociaron significativamente con malignidad. Estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de estratificar el estudio según grupos de riesgo para optimizar recursos y evitar procedimientos innecesarios en pacientes de bajo riesgo.