Póster P-399 — Uso de malla Gore® vaginal durante cistectomía radical laparoscópica: serie de 3 casos.
Resumen
Introducción:
El prolapso de cúpula vaginal es una complicación poco frecuente pero clínicamente relevante tras la cistectomía radical en mujeres, con una incidencia estimada del 6–12 %. La resección del complejo ligamentoso uterosacro durante la cirugía condiciona la pérdida del soporte apical vaginal, aumentando el riesgo de prolapso postoperatorio. Su tratamiento diferido supone un reto técnico y se asocia a mayor morbilidad. Existen escasos datos sobre estrategias preventivas realizadas durante el mismo acto quirúrgico.
Objetivo:
Evaluar la factibilidad y los resultados iniciales de la colocación profiláctica de malla vaginal Gore Bio-A® durante la cistectomía radical laparoscópica como medida preventiva del prolapso vaginal.
Material y métodos:
Serie de casos retrospectiva que incluyó tres pacientes sometidas a cistectomía radical laparoscópica. En todos los casos se realizó colocación profiláctica de malla vaginal Gore Bio-A®, una malla biosintética reabsorbible, tras completar la cistectomía y antes de la derivación urinaria. La malla se fijó en disposición tipo hamaca mediante sutura reabsorbible a estructuras pélvicas anteriores, laterales y posteriores. Se analizaron las complicaciones postoperatorias, la aparición de prolapso vaginal y el seguimiento clínico.
Resultados:
La técnica fue factible en todos los casos, incluyendo procedimientos de elevada complejidad. No se registraron complicaciones relacionadas con la colocación de la malla, como infección o erosión. Durante el seguimiento no se observaron casos de prolapso vaginal. Las complicaciones postoperatorias observadas se consideraron relacionadas con la patología oncológica de base y la complejidad quirúrgica, sin asociación directa con la técnica preventiva.
Conclusiones:
La colocación profiláctica de malla vaginal Gore Bio-A® durante la cistectomía radical laparoscópica es una técnica factible y segura en nuestra experiencia inicial. Podría representar una estrategia preventiva útil para reducir el riesgo de prolapso vaginal postoperatorio y evitar reintervenciones, si bien son necesarios estudios con mayor número de pacientes y seguimiento a largo plazo.