Póster P-114 — Resultados comparativos de los abordajes robótico, abierto y endoscópico en el tratamiento de la estenosis ureteral postrasplante
Resumen
Introducción:
La estenosis ureteral es una complicación infrecuente pero relevante tras el trasplante renal, con una incidencia del 2–10% y un potencial impacto sobre la supervivencia del injerto. Puede aparecer de forma precoz por factores técnicos o isquémicos, o de manera tardía secundaria a fibrosis. El manejo óptimo continúa siendo controvertido y los datos comparativos entre los distintos abordajes quirúrgicos son limitados. El objetivo de este estudio fue describir nuestra experiencia institucional y comparar los resultados perioperatorios y funcionales de los tratamientos robótico, abierto y endoscópico de la estenosis ureteral postrasplante.
Material y métodos:
Se revisaron retrospectivamente todos los trasplantes renales realizados entre enero de 2023 y diciembre de 2024 (n = 390). Veinte pacientes (5,1%) desarrollaron estenosis ureteral postrasplante que requirió intervención: 8 (40%) fueron tratados mediante reimplante ureteral robótico, 8 (40%) mediante reimplante abierto —uno de ellos tras fracaso de dilatación endoscópica— y 5 (20%) mediante dilatación endoscópica. Se analizaron datos demográficos, complicaciones, función renal y estancia hospitalaria mediante pruebas no paramétricas.
Resultados:
La mediana de edad de los donantes fue de 65,5 años (rango 20–86). En 4 casos (20%) el donante fue vivo, en 9 (45%) fallecido en muerte encefálica y en 7 (35%) donante en asistolia controlada (DCD tipo III).
La mediana de edad de los receptores fue de 53,5 años (37–80), siendo el 80% varones.
El tiempo quirúrgico mediano fue de 137 minutos (97–197) para el abordaje robótico, 116 minutos (80–136) para el abierto y 41 minutos (30–52) para la dilatación endoscópica. De las 16 reparaciones quirúrgicas, siete correspondieron a reimplantes vesicoureterales y siete a anastomosis ureteroureterales. En todos los procedimientos se colocó un catéter doble J.
Se registraron cinco infecciones urinarias postoperatorias. Un paciente del grupo robótico presentó una fístula urinaria que se resolvió con drenaje vesical. No se observaron complicaciones mayores.
En todos los casos salvo uno se consiguió la resolución de la estenosis con el abordaje inicialmente elegido. Tras el tratamiento quirúrgico, la función renal mejoró de forma progresiva (creatinina mediana de 2,4 mg/dL al alta, 1,7 mg/dL a los 3 meses y 1,74 mg/dL al último seguimiento; p > 0,1 entre grupos). La mediana de seguimiento fue de 500 días (167–3496).
Conclusiones:
La reparación quirúrgica de la estenosis ureteral tras el trasplante renal ofrece buenos resultados funcionales y baja morbilidad. El abordaje robótico reduce significativamente la estancia hospitalaria y proporciona resultados renales comparables a la cirugía abierta, apoyando su uso como una alternativa segura y eficaz.