Póster P-231 — Importancia de la biopsia prostática dirigida y perilesional en el manejo del cáncer de próstata
Resumen
Objetivo: Evaluar si la biopsia sistemática contralateral puede omitirse de forma segura en varones con lesiones prostáticas detectadas por resonancia magnética multiparamétrica con puntuación PI-RADS ≥3 y analizar el impacto de los hallazgos contralaterales en la toma de decisiones terapéuticas.
Material y métodos: Estudio retrospectivo de 617 pacientes con resonancia magnética multiparamétrica previa a la biopsia que mostraba al menos una lesión PI-RADS ≥3. Todos se sometieron a biopsia cognitiva dirigida de la lesión índice, muestreo perilesional con un mínimo de seis cilindros y biopsia sistemática contralateral con al menos seis cilindros. El objetivo primario fue la reclasificación histológica en el lóbulo contralateral frente a las regiones índice y perilesionales. El objetivo secundario fue evaluar el impacto de la omisión de la biopsia contralateral en la decisión terapéutica. El análisis estadístico incluyó las pruebas de Friedman, Wilcoxon y McNemar.
Resultados: La mediana de edad fue de 69 años, la mediana de PSA de 7,83 ng/mL y el volumen prostático mediano de 46 cc. Se observaron cilindros positivos en el 76,3% de las biopsias índice, en el 83,3% de las perilesionales y en el 51,9% de las contralaterales. El grado ISUP del lóbulo contralateral fue significativamente inferior al grado máximo de las regiones índice y perilesionales, con una mediana de 1 frente a 2 (p < 0,001). El cáncer de próstata clínicamente significativo (ISUP ≥2) estuvo presente en el 81% de las regiones índice y perilesionales y en el 39% del lóbulo contralateral. Solo el 2,1% presentó cáncer clínicamente significativo aislado en el lóbulo contralateral, con un número necesario a biopsiar de 48. Los hallazgos contralaterales modificaron la estrategia terapéutica en el 6,3% de los casos.
Conclusiones: La carga tumoral se localiza predominantemente en las regiones índice y perilesionales. La biopsia contralateral contribuye de forma limitada a la detección de enfermedad de alto grado y tiene un impacto reducido en la modificación de las decisiones terapéuticas. Un enfoque selectivo dirigido por resonancia magnética puede optimizar el rendimiento diagnóstico y reducir la carga del procedimiento clínico global.