Póster P-334 — Fragilidad en Urología Oncológica: de la estratificación del riesgo a la intervención personalizada
Resumen
Introducción
La oncología urológica está estrechamente vinculada a la atención geriátrica, ya que aproximadamente dos tercios de los tumores sólidos se diagnostican en pacientes mayores de 65 años. En este grupo, la edad cronológica no predice de manera fiable la tolerancia quirúrgica ni la supervivencia. Por ello, la evaluación del estado biológico, y en particular de la fragilidad, se ha convertido en un elemento clave para la toma de decisiones clínicas. La fragilidad es un síndrome geriátrico multidimensional caracterizado por disminución de la reserva fisiológica y menor resiliencia frente a estresores. Esta revisión analiza su fisiopatología, modelos de evaluación y valor pronóstico en oncología urológica.
Materiales y Métodos
Se realizó una revisión narrativa de la literatura actual sobre el impacto de la fragilidad en pacientes con cáncer urológico. Se compararon los dos principales modelos de evaluación: el Fenotipo de Fragilidad y el Modelo de Acumulación de Déficits (Índice de Fragilidad). Además, se evaluó la utilidad clínica de la Evaluación Geriátrica Integral (CGA) y de herramientas de cribado rápido, como Geriatric-8 (G8), Escala Clínica de Fragilidad (CFS) y Mini-Cog, para estratificar el riesgo en pacientes sometidos a procedimientos mayores como cistectomía radical, nefrectomía y prostatectomía.
Resultados
La fragilidad se confirma como un predictor independiente y robusto de complicaciones postoperatorias graves, superando indicadores tradicionales como ASA o ECOG. Existe una relación dosis-respuesta entre la gravedad de la fragilidad y complicaciones Clavien–Dindo III–IV, mayor estancia hospitalaria y alta a residencias o centros de rehabilitación. En oncología, la fragilidad severa se asocia con menor supervivencia global y específica por cáncer, especialmente en cáncer de próstata y carcinoma de células renales. Además, la fragilidad es un estado dinámico y potencialmente reversible, lo que permite una “ventana de oportunidad” para optimización preoperatoria. Los programas de prehabilitación multimodal (ejercicio, nutrición y apoyo psicológico) mejoran la capacidad cardiorrespiratoria y la calidad de vida, aunque su efecto sobre mortalidad y complicaciones postoperatorias aún no es consistente.
Conclusiones
La integración de la evaluación de la fragilidad transforma la estratificación de riesgo en un manejo centrado en el paciente en oncología urológica. La falta de estandarización entre herramientas limita la comparabilidad entre cohortes. Futuras investigaciones deben validar instrumentos estandarizados e implementar equipos multidisciplinares (MDT) para convertir la evaluación biológica del riesgo en rutas de atención integradas, optimizando supervivencia y calidad de vida en pacientes oncológicos mayores.
Palabras clave
Fragilidad, Urología oncológica, Evaluación geriátrica, Prehabilitación