Póster P-276 — ¿Cuándo podemos dejar de monitorizar a los hombres en vigilancia activa? Resultados del estudio PRIAS.
Resumen
“¿CUÁNDO PODEMOS DEJAR DE MONITORIZAR A LOS HOMBRES EN VIGILANCIA ACTIVA? RESULTADOS DEL ESTUDIO PRIAS.”
González-Santander Hernández, C.1, Gómez Rivas, J.1, Hernández Terán, A.1, Lodder J.2, Roobol M.J.2, PRIAS Investigator Group, Galante Romo M.I.1, Moreno Sierra J.1
1 Servicio de Urología, Hospital Clínico San Carlos, Universidad Complutense, Madrid
2 Erasmus Medical Center, Dept of Urology, Rotterdam, The Netherlands
Introducción y objetivos
Existe escasa evidencia sobre si los hombres con cáncer de próstata que han permanecido varios años en vigilancia activa (VA) pueden reducir de forma segura la intensidad del seguimiento y evitar procedimientos innecesarios. Este estudio evaluó el riesgo de cambio a tratamiento debido a progresión histológica tras 2, 4 y 6 años en VA.
Material y métodos
Se incluyeron todos los pacientes del estudio PRIAS diagnosticados con resonancia magnética (RM) inicial. Se estimaron las incidencias acumuladas de inicio de tratamiento por progresión histológica tras 2, 4 y 6 años en VA, con un seguimiento máximo de 8 años. El inicio de tratamiento por otras causas y la discontinuación por motivos distintos se consideraron riesgos competitivos. Se analizaron las asociaciones entre el último ISUP GG (1 o 2), la puntuación PI-RADS, la densidad de PSA (PSA-D) y el inicio de tratamiento por progresión mediante un modelo de Cox dependiente del tiempo.
Resultados
Se incluyeron 2.549 pacientes, de los cuales 233 (9,1%) presentaban GG2 al diagnóstico. Tras 8 años en VA, 83 pacientes permanecían en riesgo. La probabilidad condicional de iniciar tratamiento por progresión disminuyó con el tiempo, pero persistió durante todo el seguimiento. La progresión a GG≥3 descendió de 0,12 a 0,06 tras 3 años de permanencia en VA. En el análisis multivariable, un GG2 previo, PI-RADS 4–5 en la última RM y una mayor PSA-D se asociaron con mayor riesgo de inicio de tratamiento por progresión a GG≥3.
Conclusiones
Los datos del mundo real del estudio PRIAS muestran que, incluso tras varios años en VA, los pacientes mantienen un riesgo clínicamente relevante de progresión que puede requerir tratamiento. Estos hallazgos respaldan la necesidad de un seguimiento continuo pero equilibrado. La identificación de factores predictivos como GG2 previo, PI-RADS 4–5 y PSA-D refuerza la importancia de estrategias de vigilancia adaptadas al riesgo para personalizar la intensidad del seguimiento y reducir procedimientos innecesarios.