Vídeo V-48 — Nefrectomía radical en T3a N1: cuando se complica lo complejo.
Resumen
Introducción
La cirugía robótica ha permitido flexibilizar las indicaciones de la nefrectomía radical en tumores renales localmente avanzados. No obstante, la alteración anatómica secundaria a estos tumores localmente avanzados puede incrementar el riesgo de complicaciones. La presentación de eventos intraoperatorios y su correcta resolución constituye un desafío para todos os cirujanos.
Material y métodos
Se presenta el vídeo del caso de un paciente de 58 años con un tumor renal de 11 cm, estadio T3aN1, con adenopatías hiliares y trombo en vena renal, en el que se realizó una nefrectomía radical robótica con linfadenectomía y trombectomía.
Durante la disección del hilio renal, la distorsión anatómica provocada por las adenopatías condujo a la confusión de la arteria mesentérica superior con la arteria renal, procediéndose al clampaje de la misma con Hem-o-lok. El tiempo total de clampaje fue de 36 minutos.
Tras identificar el error, se retiró el clampaje sin incidencias. Mediante ecografía intracavitaria se comprobó la presencia de flujo adecuado en la arteria mesentérica superior, así como la ausencia de afectación del trombo sobre la vena cava.
Finalizada la nefrectomía, se solicitó valoración intraoperatoria por el Servicio de Cirugía Vascular y Angiología, quienes, manteniendo la misma posición quirúrgica, realizaron una arteriografía a través de la arteria femoral, confirmando flujo conservado en la arteria mesentérica superior, aunque con sospecha de disección de la pared arterial, motivo por el cual se procedió a la colocación de un stent.
Resultados
La evolución postoperatoria fue favorable, con alta hospitalaria a las 48 horas. El paciente permanece asintomático en la actualidad, sin signos de isquemia intestinal ni complicaciones vasculares, únicamente precisando antiagregación de por vida con ácido acetil-salicílico (100 mg/día).
Conclusiones
Este vídeo muestra una complicación vascular mayor potencialmente letal. La resolución de esta complicación se basó en el reconocimiento precoz del error, el control del daño mediante retirada atraumática del Hem-o-lok con instrumental específico (Hem-o-lok Clip Remover®), la confirmación ecográfica inmediata del flujo vascular y el abordaje multidisciplinar (colaboración con Cirugía Vascular), permitiendo una evolución postoperatoria favorable.