Vídeo V-125 — Reparación de Fístula Vesicovaginal mediante Acceso Robótico Transvaginal de Puerto Único
Resumen
Introducción:
La fístula vesicovaginal (FVV) es una patología poco frecuente caracterizada por la pérdida continua de orina y un importante impacto en la calidad de vida. La elección del abordaje quirúrgico depende de la localización de la fístula, su complejidad y los antecedentes quirúrgicos previos. El acceso robótico transvaginal de puerto único combina las ventajas del abordaje vaginal mínimamente invasivo con la precisión, estabilidad y ergonomía de la cirugía robótica, permitiendo tratar fístulas profundas en el canal vaginal con una excelente visualización y control de los planos tisulares.
Material y métodos:
Presentamos el caso de una mujer de 39 años con antecedente de mesotelioma peritoneal (cT4b cN1 pM1), tratada en 2022 mediante histerectomía total, salpingo-ooforectomía bilateral, citorreducción tumoral y quimioterapia intraperitoneal hipertérmica (HIPEC). La paciente se encontraba en tratamiento activo con bevacizumab y presentaba desde la cirugía inicial escapes urinarios persistentes e infecciones urinarias recurrentes. La cistoscopia mostró un defecto fistuloso de aproximadamente 2 cm en la pared posterior izquierda de la vejiga, hallazgo confirmado en el PET-TAC.
Técnica quirúrgica:
La paciente se colocó en posición de litotomía. Se introdujo el puerto único robótico a nivel vaginal, asegurando un sellado circunferencial y estableciendo una neumovagina a 12 mmHg. Se utilizó la técnica de floating docking para optimizar el espacio de trabajo. Tras cistoscopia diagnóstica intraoperatoria, se realizó la exéresis completa del trayecto fistuloso y la disección cuidadosa entre la pared vesical y vaginal, asistida por hidrodisección. El defecto vesical se cerró de forma hermética con sutura barbada continua 3-0. Ante la ausencia de tejido autólogo viable para interposición, se colocó un xenoinjerto de matriz dérmica de origen marino (Kerecis®) entre ambas líneas de sutura. Posteriormente, la pared vaginal desepitelizada se cerró con sutura continua barbada 3-0, asegurando el desplazamiento de las líneas de cierre.
Resultados:
Se dejó una sonda Foley 20F durante dos semanas. La paciente presentó una evolución postoperatoria favorable, sin recurrencia de la fuga urinaria ni infecciones urinarias.
Conclusiones:
La reparación de la FVV mediante acceso robótico transvaginal de puerto único es una alternativa segura y eficaz en casos complejos, especialmente en casos con abdómenes hostiles. El uso de floating docking y de un xenoinjerto biológico permite optimizar la reconstrucción tisular y minimizar el riesgo de recurrencia.