Vídeo V-134 — Autotrasplante renal como tratamiento quirúrgico del síndrome de cascanueces grave
Resumen
Introduccion:
El síndrome del cascanueces es un trastorno poco frecuente de compresión vascular, caracterizado por el atrapamiento de la vena renal izquierda, habitualmente entre la aorta y la arteria mesentérica superior. Esta compresión anatómica produce una alteración del drenaje venoso renal, que puede manifestarse clínicamente con síntomas relacionados con isquemia renal y congestión venosa pélvica. Las intervenciones endovasculares constituyen el tratamiento de primera línea; sin embargo, las opciones quirúrgicas, como el bypass de la vena renal izquierda o el autotrasplante renal, se reservan para casos refractarios o de mayor gravedad clínica.
Materiales y Metodos
Se presenta el caso de una mujer de 44 años con una historia prolongada de dolor en el flanco izquierdo, la pelvis y la extremidad inferior izquierda. La tomografía computarizada mostró una reducción del ángulo aorto-mesentérico a 22 grados y una distancia aorto-mesentérica de 5 milímetros, confirmando la compresión de la vena renal izquierda. La paciente fue sometida a dos procedimientos de embolización de la vena gonadal izquierda, sin mejoría clínica. Ante la persistencia de los síntomas, se decidió realizar un autotrasplante renal. El procedimiento quirúrgico fue grabado, editado y acompañado de comentarios explicativos.
Resultados
El video ilustra el tratamiento del síndrome del cascanueces mediante autotrasplante renal y se divide en dos etapas. La primera etapa consistió en una nefrectomía laparoscópica, durante la cual se realizó una disección meticulosa y el aislamiento de los vasos renales y el uréter. Posteriormente, el riñón fue extraído y preparado para el autotrasplante mediante perfusión fría con solución Custodiol. Se ligaron el exceso de grasa perirrenal, los vasos de pequeño calibre y los linfáticos. En la segunda etapa, el injerto fue implantado en la fosa ilíaca derecha, realizándose anastomosis vasculares término-laterales con la arteria y la vena ilíacas externas. La reimplantación ureteral se llevó a cabo mediante la técnica de Lich-Gregoir, con la colocación de un catéter doble J para asegurar un drenaje urinario adecuado. Se obtuvo una reperfusión inmediata del injerto durante el acto quirúrgico. En el seguimiento a los tres meses, la paciente refirió una resolución completa de la sintomatología.
Conclusiones
El autotrasplante renal constituye una opción quirúrgica segura, eficaz y fiable para el tratamiento del síndrome del cascanueces grave, ya que permite una corrección anatómica definitiva y una mejoría clínica significativa.