Vídeo V-13 — Abordaje robótico en decúbito supino para el tratamiento del Síndrome de Cascanueces: transposición de vena renal izquierda
Resumen
INTRODUCCIÓN
El síndrome del Cascanueces es una afección vascular poco frecuente que se caracteriza por la compresión de la vena renal izquierda, comúnmente entre la aorta y la arteria mesentérica superior. Este atrapamiento anatómico puede provocar diversos síntomas: hematuria, dolor en el flanco y, ocasionalmente, congestión pélvica. El diagnóstico suele ser difícil debido a la naturaleza inespecífica de los síntomas y a la necesidad de estudios de imagen detallados para confirmar la compresión vascular.
En pacientes con síntomas graves o persistentes, se considera la cirugía, que implica la transposición de la vena renal izquierda. Hasta la fecha, solo se han descrito un número limitado de procedimientos asistidos por robot para el síndrome del Cascanueces, lo que refleja tanto la rareza de la patología como la alta especialización que requiere esta intervención.
MATERIAL Y METODOS
Mujer de 20 años con síndrome del cascanueces diagnosticado mediante síntomas, tomografía computarizada, ecografía intravascular y flebografía. Se realiza cirugía robótica utilizando cuatro puertos lineales infraumbilicales y posición decúbito supino en Trendelenburg forzado.
RESULTADOS
Se realizó una disección ascendente desde la bifurcación aórtica hasta la inserción de las venas renales, exponiendo completamente la vena cava y sus ramas. Se clamparon la vena cava y las venas renales con vessel-loops y pinzas bulldog; la vena renal izquierda se seccionó previa colocación de hemolocks y se transpuso inferioremente en la vena cava utilizando una sutura de Gore-Tex (5/0).
La pérdida de sangre fue inferior a 100 cc, sin complicaciones intraoperatorias ni postoperatorias inmediatas, con una estancia hospitalaria de 48 horas y una duración total de 180 minutos.
CONCLUSIONES
Presentamos un caso de tratamiento robótico para el síndrome del Cascanueces, en posición decúbito supino y Trendelenburg. Este abordaje permitió una amplia y segura exposición de la vena cava y sus ramas, así como una rápida recuperación del paciente. El uso de incisiones mínimas ofreció importantes beneficios estéticos, con mínimas cicatrices y una mejor experiencia postoperatoria.